lunes, 27 de abril de 2015

RISAS

Por objeto de risa te tomaron
sin saber vos por qué
y en tus narices burla y agravio
repartían los pendejos
mientras te señalaban como a bicho insano.
Y de tal manera se doblaban,
las manos tamboreando en sus barrigas
como orangutanes en celo,
que de bruces caían sin cesar de reir.
Distinguida es la risa en boca de algún loco
prestigiosa se vuelve, sin par
cuando razón nos da de vivir como nos dé la gana.
Qué diera el triste
por salvar esa caída a carcajadas.
Y el condenado a muerte
en quién hallar podría una sonrisa en fuga
como la del diablillo Achís
bajo el ojo en volandas del cabalista Bâhr.
Risas hay muchas,
unas de buena y otras de mala leche,
la del tonto, la del clown, la del loco
la risa del dormido y la del trasnochado.
Muchas, muchas,
pero ninguna
como la risa chillona de una calavera.

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